La Jornada – Escamilla: con arte y música hay que plantar semillas de conciencia

Quique Escamilla dejó su natal Chiapas con la intención de continuar desarrollando su carrera musical. Esa decisión lo llevó hasta Toronto, Canadá. En ese país, el cantautor y productor ha logrado no sólo seguir haciendo música, sino que además ha podido llevar a un público nuevo parte de la tradición sonora mexicana con cierto éxito.

En Canadá, el músico tampoco lo ha tenido fácil, pero el recorrido es largo, considerando que comenzó en bares y ha conseguido presentarse en el Festival de Jazz de Montreal, además de ganar un premio Juno.

“Muchísima gente se dedica al arte. Es buena la competencia y la diversidad cultural de Toronto en particular, eso también ha sido una gran influencia y también repensar muchas cosas, no solamente de la música y la diversidad de los géneros, sino también los temas que hablamos, sociales y políticos, y cómo todo está conectado”, describió.

Como resultado de su nuevo contexto y de tener sus orígenes en México, el cantautor ha desarrollado un modelo de música en el que se condensa todo tipo de sonidos. “Ha sido un buen lienzo para poder mezclar de todo. Por eso me voy de una ranchera hasta un huapango y de ahí a un blues subsahariano, y estoy hablando de temas como los problemas que pasaron en Siria, la gente migrando de África hacia Europa, la incursión en el Mediterráneo”, señaló.

La diversidad también proviene de las preferencias musicales de Escamilla. “Me puede gustar el jazz, tuve mis años de rock progresivo, de blues, y simplemente no hay por qué dejar escuchar a uno o al otro. Y las rancheras son lo primero que escuché siendo niño, mi mamá me cantaba en la noche a capela, para hacernos dormir, y eso se me quedó grabado hasta hoy en día”, relató el músico.

Sin embargo, el estar en un lugar con una cultura alejada de la latinoamericana también ha implicado ciertas dificultades, “una prueba de cómo le puedes llevar a la gente tu música, tus historias y también tu sabor, porque siendo, llevas algo diferente de lo que se cría aquí”, puntualizó.

A pesar de llevar ya un buen tiempo fuera de México, el músico no ha dejado de mirar hacia el país. “Sigo poniendo atención a lo que pasa, en general, no sólo a la música, y creo que se está hablando de temas interesantes, de las raíces, ha habido cambios positivos en la comunicación por medio de la Internet”, indicó.

Como muestra está la gira que comenzará el 2 de febrero próximo en el Foro del Tejedor de la Ciudad de México. “Con la intención de pasar más tiempo en México. Buscar la manera de poder seguir reconectando con la tierra de uno, con la herencia, con la gente, y también, mediante la música y el arte, seguir contribuyendo a plantar semillas de conciencia”, dijo.

A la manera de un primer contacto, Quique tocará un poco de toda la música que tiene en su repertorio, combinando parte de sus temas originales con reversiones de clásicos mexicanos. También con la intención de “presentarle a una generación nueva nuestra herencia musical: las rancheras, los huapangos que llevan también de la mano las raíces y la identidad de quién realmente somos”.

Para el músico chiapaneco, “la música es el medio para ver si se puede crear un poco de conciencia y no pensar que todo está perdido con la cuestión política y social. Soy bastante dado a tener esperanza con la cuestión política, y sí noto los cambios”.

La gira de Quique Escamilla también llegará a Veracruz, Oaxaca y su natal Chiapas.